Futuro de la salud en Latinoamérica, un diagnóstico que no da espera 

Análisis
FIFARMA

Futuro de la salud en Latinoamérica, un diagnóstico que no da espera 

Autora: Yaneth Giha
Directora Ejecutiva de Fifarma

Hace algunas semanas FIFARMA presentó un estudio, realizado por IQVIA, que analiza, por primera vez en Latinoamérica, la disponibilidad y el tiempo de acceso a medicamentos innovadores. Es decir, cuánto se demoran algunos de esos medicamentos en llegar al paciente desde que son aprobados por la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU.). Y la verdad no nos fue bien. La aprobación para la comercialización local, que incluye solo al mercado privado inicialmente, está en el mejor de los casos, en casi 600 días, o año y medio. Sin embargo, para lograr una disponibilidad local total de estos productos, que incluya a los pacientes del sistema público y privado, los tiempos aumentan y están entre 941 y 1338 días.  

Debo reconocer que los resultados me impactaron bastante. En el peor de los casos, un paciente del sistema público debe esperar más de 3 años y medio por un medicamento innovador que le podría salvar la vida. Y aunque el estudio no determina las causas de esta situación, sí debería generar una reflexión profunda sobre el papel que estamos desempeñando los actores del sector salud en Latinoamérica. El reto que nos plantea la investigación es cómo reducir esos tiempos y otros factores que afectan a los pacientes.  

El primer llamado parece obvio, pero no lo es. El centro de toda nuestra acción, seamos del sector público o privado de la salud, es el paciente. Y si algo debe motivarnos a sentarnos y a buscar soluciones en conjunto, es su vida y su bienestar. En esa misma línea, es clave que preservemos la salud como un derecho esencial; ajena a cualquier agenda política. La salud siempre debe estar por encima de intereses electorales o partidistas.  

El segundo llamado es a trabajar juntos. Para nadie es un secreto que uno de los principales problemas que afectan a nuestros sistemas de salud en la región es la desunión que hay entre todos los actores del sector. Cada uno defiende sus legítimos intereses. Y eso está muy bien. Pero si queremos ecosistemas de salud sostenibles es fundamental intentar nuevas sinergias y asumir una responsabilidad compartida. Asociaciones de pacientes más empoderadas; una academia que nutra al sector salud con estudios y con asesoría técnica; reguladores que supervisen la calidad y eficacia de las tecnologías sanitarias; gobiernos que implementen mejores políticas públicas para que prestadores y aseguradores puedan ofrecer una atención óptima a los pacientes; y unas asociaciones gremiales, entre las que está FIFARMA, que asumamos un rol protagónico en esta misión.  

El tercer llamado es precisamente para las asociaciones gremiales o cámaras del sector salud en nuestros países. Y es una propuesta para ir más allá del “deber ser”. Para que asumamos un rol activo y no pasivo, como ha sucedido en el pasado. La esencia de toda asociación gremial es defender los intereses de sus asociados. Pero al mismo tiempo, tenemos una responsabilidad como parte del ecosistema. Existimos también para construir; para proponer soluciones colectivas. 

En ese camino, y este sería un cuarto llamado, es importante que todos los actores del sector salud estemos dispuestos a sentarnos y a conversar; a analizar nuestros intereses particulares, desde el punto de vista del bienestar del paciente como eje vital del sistema. ¿Pero cómo alcanzar ese nivel de cocreación y empatía? 

La respuesta es que comencemos a desarrollar un nuevo tipo de liderazgo. Un liderazgo innovador que articule los intereses particulares con el interés mayor del sector salud, hacia el futuro. Tenemos que remar hacia el mismo lado, porque si no es así, los sistemas no van a soportar la presión. Y para ello, vamos a tener que repensar lo que hemos venido aportando hasta el momento.  

Comencé esta columna hablando de innovación y la cerraré igual. Desde la industria farmacéutica seguiremos innovando para desarrollar mejores medicamentos y tratamientos. Y como lo revela el estudio de IQVIA, todos los actores debemos innovar los procesos para disminuir los tiempos de acceso a esos medicamentos. Sin embargo, también es clave llevar la innovación al liderazgo. Que todas las partes involucradas desarrollemos liderazgos articuladores, comprometidos y empáticos, que generen mayor confianza entre todos los participantes del ecosistema de salud.  

Nuestros sistemas de salud son como pacientes en espera de un remedio eficaz y oportuno. En nuestras manos está el futuro de la salud en América Latina. La fórmula está planteada:  articularnos alrededor de la confianza mutua; cocrear soluciones para el bienestar del paciente; y repensar procesos para alcanzar la sostenibilidad.  

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